El 6 de agosto de 1945, Hiroshima sufrió la devastación de una potente bomba nuclear, cuyos mortales efectos afectaron a seres vivos a más de un centenar de kilómetros a la redonda. Sin embargo, en pleno centro de la ciudad japonesa, se encontraba un árbol que, para sorpresa de todos, resistió incólume los efectos de los neutrones. "Se trata de una variedad muy especial: un gingko. Estaba a apenas 500 m de donde cayó la bomba y la razón por la que sobrevivió fue su riqueza en antioxidantes", explica el doctor francés Luc Montagnier (Chabris, 18 de agosto de 1932), premio Nobel de Medicina en 2008 por ser el primer científico en aislar el virus VIH y cuyas líneas de trabajo actual se centran, en buena medida, en el campo de los antioxidantes, concretamente en su uso como complementos nutricionales.

Luc Montagnier

Junto a los Laboratorios Osato (Japón), ha investigado el poder de la papaya fermentada y su aportación a las defensas de nuestro organismo. Ambos desarrollaron Immun Age, un suplemento alimenticio en polvo que refuerza los glóbulos blancos como pocos, ya que esta fruta es una de las más ricas del mundo en antioxidantes. Sin embargo, el francés no quiere que este producto, que en España se distribuye desde hace apenas un año, sea un nutricosmético más: "Debería recetarse, porque, aunque no es un medicamento como tal, tiene unas propiedades y beneficios que deben formar parte de un tratamiento asistido por profesionales. No se trata de cuantos más sobres, mejor, sino de que un doctor adapte los suplementos a cada paciente, según sus necesidades".

No hay que esperar a padecer una enfermedad que afecte a nuestras defensas para beneficiarse del poder de los antioxidantes. "Aunque no nos demos cuenta, el estrés al que estamos sometidos a diario afecta a nuestro organismo, de ahí que el futuro de la Medicina pase más por la prevención que por la cura, un concepto arraigado desde hace siglos en Oriente. Para ello, nada como enriquecer nuestra dieta con alimentos que poseen propiedades defensivas", explica el doctor. En esa lista se encuentran, sobre todo, hortalizas y frutas como la papaya, el tomate, las uvas o la col. Esta última es, junto al aceite de oliva virgen, uno de los alimentos más sanos del mundo.

El Nobel francés no se ha librado de la polémica que rodea a todo lo relacionado con la nutrición y la medicina natural. La recomendación que hizo de la papaya fermentada a enfermos de sida, como herramienta para mitigar la toxicidad derivada de los retrovirales (entre otros, el deterioro del hígado), no fue apoyada por buena parte de sus colegas occidentales, que echaban de menos estudios clínicos que probaran la inmunoestimulación de la fruta y no sólo in vitro. Esta investigación aún llevará un tiempo (el galo trabaja en ella en China y Japón). Son también muchos los expertos que creen que terminará probando sus teorías a todos los niveles.

El mismo Montagnier reconoce que aún quedan muchos pasos que dar. "Es importante que la ciencia investigue los agentes infecciosos, la oxidación del organismo y estandarice parámetros para encarar ambos", afirma. Con una raza humana cada vez más longeva, preocuparse por el envejecimiento y su consecuente exposición a diferentes enfermedades provocadas por la edad y el debilitamiento corporal es esencial, según el premio Nobel, para asegurarnos una vida sana y duradera.

"Es importante que la ciencia investigue los agentes infecciosos, la oxidación del organismo y estandarice parámetros para encarar ambos", afirma. Con una raza humana cada vez más longeva, preocuparse por el envejecimiento y su consecuente exposición a diferentes enfermedades provocadas por la edad y el debilitamiento corporal es esencial, según el premio Nobel de, para asegurarnos una vida sana y duradera.

 

Articulo del 04-07-2011 por Sergio Cabrera en expansion.com